calles vacías.
la luna, roja como los ojos del diablo
desfila serena por la ventana
de tu mirada, tu voz nombra
los días de vacía sepultura
tu ropa desnuda
viste el piso de madera perfumada
mis ojos, deslumbrados
ante la oscuridad de tu alma
los buenos momentos no son eternos
despiden luz por poco tiempo
abrigan el efímero calor de un corazón herido
suelo dibujar tu nombre de madrugada
aún antes que el sol desnude la tierra
las amantes manos de la noche
no tardarán en irse
otros cuerpos cansados las esperan
del otro lado de los labios del horizonte
boca seductora
que se abre cada noche
para soltar esa luna salvaje
roja como un beso
que viene a nuestra ventana
a espiarnos
como también lo hace el universo
y en él, tú sombra inexplicable
presencia que me confirma
la existencia de los milagros
o de los ángeles
o del ángel de los milagros
que por mi perdió sus alas
y las recupera cada noche a mi lado
mientras la luna espía
solo para recordar como es el amor

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